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Posturas forzadas
SUMARIO.
1. CRITERIOS DE APLICACIÓN
2. DEFINICIÓN DEL PROBLEMA
2.1. DEFINICIONES Y CONCEPTOS
2.2. FUENTES DE EXPOSICIÓN Y USOS
2.3. MECANISMO DE ACCIÓN
2.4. EFECTOS SOBRE LA SALUD
3. EVALUACIÓN DEL RIESGO
3.1. ESTUDIO DE LAS CONDICIONES DE TRABAJO
3.2. EVALUACIÓN GLOBAL DEL RIESGO
3.3. CRONOGRAMA DE ACTUACIÓN
4. PROTOCOLO MÉDICO ESPECÍFICO
4.1. HISTORIA LABORAL
4.1.1. Exposiciones anteriores
4.1.2. Exposición actual al riesgo
4.2. HISTORIA CLÍNICA
4.2.1. Anamnesis
4.2.2. Exploración clínica específica
4.3. CONTROL BIOLÓGICO Y ESTUDIOS COMPLEMENTARIOS ESPECÍFICOS
4.4. CRITERIOS DE VALORACIÓN
5. NORMAS PARA LA CUMPLIMENTACIÓN DEL PROTOCOLO MÉDICO ESPECÍFICO
6. CONDUCTA A SEGUIR SEGÚN LAS ALTERACIONES QUE SE DETECTEN
7. LEGISLACIÓN APLICABLE
ANEXOS:
1. EVALUACIÓN DEL RIESGO EN TRABAJADORES EXPUESTOS A POSTURAS FORZADAS
2. HISTORIA CLINICO-LABORAL
3. EXAMEN DEL SISTEMA OSTEOMUSCULAR EN EXPUESTOS A POSTURAS FORZADAS
4. GLOSARIO TERMINOLÓGICO Y DE EXPLORACIÓN DEL SISTEMA OSTEOMUSCULAR
POSTURAS FORZADAS
1. CRITERIOS DE APLICACIÓN
Vigilancia médica en aquellos operarios con trabajos que supongan posiciones
forzadas e incómodas durante toda o parte de su jornada laboral de forma habitual.
Sin pretender dejar de lado otras ocupaciones o tareas laborales, las ocupaciones que deberán tenerse en cuenta para la aplicación del protocolo del manejo manual de cargas son:
• Cirujanos.
• Dependientes de comercio.
• Peluquería.
• Mecánicos montadores.
• Vigilantes.
• A.T.S. y auxiliares.
• Cocineros camareros.
• Agricultores.
• Fontaneros.
• Administrativos en general.
• Limpieza.
• Mineros.
• Albañilería en general.
• Pintores.
• Otras.
2. DEFINICIÓN DEL PROBLEMA
2.1. Definiciones y conceptos
Posiciones de trabajo que supongan que una o varias regiones anatómicas
dejen de estar en una posición natural de confort para pasar a una posición
forzada que genera hiperextensiones, hiperflexiones y/o hiperrotaciones
osteoarticulares con la consecuente producción de lesiones por sobrecarga.
Las posturas forzadas comprenden las posiciones del cuerpo fijas o restringidas,
las posturas que sobrecargan los músculos y los tendones, las posturas que cargan las articulaciones de una manera asimétrica, y las posturas que producen carga estática en la musculatura.
Existen numerosas actividades en las que el trabajador debe asumir una
variedad de posturas inadecuadas que pueden provocarle un estrés biomecánico
significativo en diferentes articulaciones y en sus tejidos blandos
adyacentes.
Las tareas con posturas forzadas implican fundamentalmente a tronco,
brazos y piernas.
2.2. Fuentes de exposición y usos
Existen numerosas actividades en las que el trabajador adopta posturas
forzadas: son comunes en trabajos en bipedestación, sedestación prolongada,
talleres de reparación, centros de montaje mecánico, etc., pudiendo dar lugar a lesiones musculoesqueléticas.
2.3. Mecanismos de acción
Las posturas de trabajo inadecuadas es uno de los factores de riesgo más
importantes en los trastornos musculoesqueléticos. Sus efectos van desde las
molestias ligeras hasta la existencia de una verdadera incapacidad.
Existen numerosos trabajos en los que el trabajador debe asumir una
postura inadecuada desde el punto de vista biomecánico, que afecta a las
articulaciones y a las partes blandas.
Existe la evidencia de que existe una relación entre las posturas y la aparición
de trastornos musculoesqueléticos, pero no se conoce con exactitud
el mecanismo de acción (W. Monroe Keyserling). No existe un modelo razonablemente
comprensible que permita establecer criterios de diseño y prevenir
los trastornos que se producen.
Aunque no existen criterios cuantitativos para distinguir una postura
inadecuada, o cuanto tiempo puede adoptarse una postura sin riesgo, es
evidente que la postura es un efecto limitador de la carga de trabajo en el
tiempo, o de la efectividad de un trabajador.
2.4. Efectos sobre la salud
Las posturas forzadas en numerosas ocasiones originan trastornos musculoesqueléticos.
Estas molestias musculoesqueléticas son de aparición
lenta y de carácter inofensivo en apariencia, por lo que se suele ignorar el
síntoma hasta que se hace crónico y aparece el daño permanente; se localizan
fundamentalmente en el tejido conectivo, sobretodo en tendones y sus
vainas, y pueden también dañar o irritar los nervios, o impedir el flujo sanguíneo
a través de venas y arterias. Son frecuentes en la zona de hombros
y cuello.
Se caracteriza por molestias, incomodidad, impedimento o dolor persistente
en articulaciones, músculos, tendones y otros tejidos blandos, con o
sin manifestación física, causado o agravado por movimientos repetidos,
posturas forzadas y movimientos que desarrollan fuerzas altas.
Aunque las lesiones dorsolumbares y de extremidades se deben principalmente
a la manipulación de cargas, también son comunes en otros
entornos de trabajo, en los que no se dan manipulaciones de cargas y sí
posturas inadecuadas con una elevada carga muscular estática.
Se definen tres etapas en la aparición de los trastornos originados por
posturas forzadas:
• En la primera etapa aparece dolor y cansancio durante las horas de trabajo,
desapareciendo fuera de éste. Esta etapa puede durar meses o años.
A menudo se puede eliminar la causa mediante medidas ergonómicas.
• En la segunda etapa, los síntomas aparecen al empezar el trabajo y no
desaparecen por la noche, alterando el sueño y disminuyendo la capacidad
de trabajo. Esta etapa persiste durante meses.
• En la tercera etapa, los síntomas persisten durante el descanso. Se
hace difícil realizar tareas, incluso las más triviales.
Traumatismos específicos en hombros y cuellos son
1. Tendinitis del manguito de los rotadores: el manguito de los rotadores lo
forman cuatro tendones que se unen en la articulación del hombro. Los
trastornos aparecen en trabajos donde los codos deben estar en posición
elevada, o en actividades donde se tensan los tendones o la bolsa subacromial.
Se asocia con acciones repetidas de levantar y alcanzar con y
sin carga, y con un uso continuado del brazo en abducción o flexión.
2. Síndrome de estrecho torácico o costoclavicular: aparece por la compresión
de los nervios y los vasos sanguíneos que hay entre el cuello y el
hombro. Puede originarse por movimientos de alcance repetidos por
encima del hombro.
3. Síndrome cervical por tensión: se origina por tensiones repetidas del elevador
de la escápula y del grupo de fibras musculares del trapecio en la zona
del cuello. Aparece al realizar trabajos por encima del nivel de la cabeza
repetida o sostenidamente, o cuando el cuello se mantiene en flexión.
Traumatismos específicos en mano y muñeca
1. Tendinitis: es un inflamación de un tendón debida, entre otras causas, a
que está repetidamente en tensión, doblado, en contacto con una superficie
dura o sometido a vibraciones. Como consecuencia de estas acciones
el tendón se ensancha y se hace irregular.
2. Tenosinovitis: producción excesiva de líquido sinovial por parte de la
vaina tendinosa, que se acumula, hinchándose la vaina y produciendo
dolor. Se originan por flexiones y/o extensiones extremas de la muñeca.
Un caso especial es el síndrome de De Quervain, que aparece en los
tendones abductor largo y extensor corto del pulgar debido a desviaciones
cubitales y radiales forzadas.
3. Dedo en gatillo: se origina por flexión repetida del dedo, o por mantener
doblada la falange distal del dedo mientras permanecen rectas las falanges
proximales.
4. Síndrome del canal de Guyon: se produce al comprimirse el nervio cubital
cuando pasa a través del túnel Guyon en la muñeca. Puede originarse
por flexión y extensión prolongada de la muñeca, y por presión repetida
en la base de la palma de la mano.
5. Síndrome del túnel carpiano: se origina por la compresión del nervio
mediano en el túnel carpiano de la muñeca, por el que pasan el nervio
mediano, los tendones flexores de los dedos y los vasos sanguíneos. Si
se hincha la vaina del tendón se reduce la abertura del túnel presionan15
do el nervio mediano. Los síntomas son dolor, entumecimiento, hormigueo
y adormecimiento de la parte de la mano: de la cara palmar del pulgar,
índice, medio y anular; y en la cara dorsal, el lado cubital del pulgar
y los dos tercios distales del índice, medio y anular. Se produce como
consecuencia de las tareas desempeñadas en el puesto de trabajo que
implican posturas forzadas mantenidas, esfuerzos o movimientos repetidos
y apoyos prolongados o mantenidos.
Traumatismos específicos en brazo y codo
1. Epicondilitis y epitrocleítis: en el codo predominan los tendones sin vaina.
Con el desgaste o uso excesivo, los tendones se irritan produciendo
dolor a lo largo del brazo, incluyendo los puntos donde se originan. Las
actividades que pueden desencadenar este síndrome son movimientos
de extensión forzados de la muñeca.
2. Síndrome del pronador redondo: aparece cuando se comprime el nervio
mediano en su paso a través de los dos vientres musculares del pronador
redondo del brazo.
3. Síndrome del túnel cubital: originado por la fexión extrema del codo.
3. EVALUACIÓN DEL RIESGO
Esta parte tiene como finalidad analizar el puesto de trabajo y evaluar el
posible riesgo derivado de posturas forzadas (ANEXO I). Este apartado
consta de las siguientes fases:
3.1. Estudio de las condiciones de trabajo
El estudio de las condiciones de trabajo va a depender del tipo de trabajo
a analizar, la duración del ciclo y la parte del cuerpo que realiza la acción.
Existen diversos métodos de valoración de las posturas en un puesto de trabajo:
método Owas, Corlett, SWAT, VIRA, ARBAN, Keyserling, etc... Estudiados
todos ellos, como ejemplo se propone determinar el riesgo asociado
a un puesto de trabajo o a una actividad laboral concreta, mediante la utilización
del método OWAS, que consideramos el más práctico y funcional.
El método no considera los tiempos de exposición de las diferentes actividades
que realiza el trabajador debido a la imposibilidad de determinarlos
con una cierta aproximación; ya que por lo general son tareas con una dis16
tribución de las cargas de trabajo de cada actividad que no es uniforme
durante la jornada.
Es un método basado en la identificación de posturas de trabajo inadecuadas,
y las estandariza en función de las posturas del tronco, de los brazos
y de las piernas. El método también considera el nivel de carga o
esfuerzo muscular. Los niveles establecidos son los siguientes:
a. Espalda
• Recta.
• Inclinada.
• Girada.
b. Brazos
• Ambos brazos por debajo del nivel del hombro.
• Un brazo por encima del/a nivel del hombro.
• Ambos brazos por encima del/a nivel del hombro.
c. Piernas
• Sentado.
• De pie con las dos piernas rectas.
• De pie, el peso en una pierna recta.
• De pie con las rodillas flexionadas.
• De pie con el peso en una pierna y la rodilla flexionada.
• Arrodillado en una/dos rodillas.
• Caminando.
d. Fuerza o carga
• Fuerza menor o igual a 10 kg.
• Fuerza entre 10 y 20 kg.
• Fuerza mayor de 20 kg.
En el anexo I figuran tres cuadros en los que se muestran los niveles de
riesgo de las 252 (4·3·7·3) combinaciones diferentes de posturas (de brazos,
tronco y piernas) y esfuerzos de trabajo.
Los autores del método recomiendan realizar una codificación de la postura
cada cierto intervalo de tiempo (entre 10 y 30 segundos, dependiendo
del tipo de tarea) para obtener una visión general de la totalidad de posturas
adoptadas en el ciclo de trabajo analizado.
3.2. Evaluación global del riesgo
Se anota el riesgo de la postura más difícil que realiza el trabajador, en
el recuadro correspondiente. Este nivel oscila entre nivel 1 (situación satisfactoria)
hasta nivel 4 (situación penosa).
3.3. Cronograma de actuación
Se establece la periodicidad de los reconocimientos médicos en función
del nivel de riesgo al que está expuesto/a el trabajador/a.
4. PROTOCOLO MÉDICO ESPECÍFICO
Este protocolo está dirigido a todo trabajador/a que está expuesto/a a
posturas forzadas en su puesto de trabajo.
El objetivo es establecer las características específicas que debe reunir
el examen de salud en este colectivo laboral.
La vigilancia de trabajadores/as expuestos/as a posturas forzadas comprende
dos fases interdependientes:
• El análisis de las condiciones de trabajo, que nos permite evaluar el
riesgo del puesto de trabajo y la región anatómica que puede resultar
afectada y
• La vigilancia sanitaria específica de los trabajadores.
4.1. Historia Laboral
4.1.1. Exposiciones anteriores (anamnesis laboral). (ANEXO II)
Consta de los siguientes apartados
• Datos de filiación del trabajador
– Nombre.
– Apellidos.
– Sexo.
– Fecha de nacimiento.
– D.N.I.
– Nº de la S.S.
– Dirección.
• Datos del reconocimiento
– Nombre del médico del trabajo.
– Fecha.
– Servicio de prevención que realiza el reconocimiento.
– Tipo (propio, ajeno, trabajador designado).
• Exposiciones anteriores
– Empresa.
– Actividad (CNAE).
– Ocupación (CNO).
– Tiempo.
– Descripción del puesto de trabajo.
4.1.2. Exposición actual al riesgo
• Datos de filiación de la empresa:
– Nombre de la empresa.
– Actividad de la empresa (CNAE).
– Ocupación (CNO).
– Domicilio Social - Localidad - Centro de trabajo.
– Tamaño de la plantilla.
• Datos relativos al puesto de trabajo
– Antigüedad.
– Descripción del puesto de trabajo.
– Tipo de trabajo: tiempo y tipo de tarea.
– Herramientas y mandos que se utilizan a diario.
– Turnos de trabajo.
– Pausas en el trabajo.
– Riesgos detectados en el análisis de las condiciones de trabajo.
– Medidas de prevención adoptadas.
4.2. Historia clínica
4.2.1. Anamnesis
En la evaluación inicial después de la incorporación al trabajo, se recogerán
los siguientes datos:
• Historia laboral. Exposiciones anteriores.
• Antecedentes personales: en este apartado debemos insistir en la búsqueda
de antecedentes del sistema osteomuscular y la presencia de
posibles predisposiciones individuales.
• Antecedentes familiares.
• Hábitos personales (alcohol, tabaco, medicamentos, especificando
cantidades).
• Anamnesis dirigida por aparatos.
• Exploración clínica.
• Analítica sistemática de sangre y orina.
• Electrocardiograma a mayores de 40 años.
El examen específico periódico, se realizará con una periodicidad ajustada
al nivel de riesgo al que está sometido el trabajador, tal como se especifica
en el anexo I en el cronograma de actuación y comprenderá los epígrafes
que se especifican en el apartado siguiente.
4.2.2. Exploración clínica específica
Se realizará la anamnesis y exploración de las regiones anatómicas
implicadas en las posturas forzadas: columna vertebral, cintura escapular,
extremidades superiores y extremidades inferiores (ANEXO III). El protocolo
se ha diseñado pensando en una fácil exploración, que deberá ser anotada
en la casilla o campo correspondiente.
Estudiando la actividad específica podemos determinar cuales son las
articulaciones o complejos musculotendinosos que van a realizar ese
esfuerzo. De forma orientativa, y teniendo en cuenta que no se trata de un
listado cerrado, se especifica la región anatómica a explorar en las distintas
profesiones:
Columna cervical
– Usuarios de Pantallas de Visualización de Datos (PVD).
– Maniobras forzadas (mecánicos, mantenimiento, instalaciones y montajes).
– Archivos y almacenes.
– Manejo de cargas en el hombro (carga y descarga).
– Pintores.
Columna dorsal y lumbar
– Personal manipulador de pesos.
– Trabajadores de la construcción y servicios.
– Peonaje.
– Albañilería.
– Fontanería y calefacción.
– Encofradores y estructuristas.
– Conductores de vehículos.
– Agricultores y ganaderos.
– Trabajadores de la marina pesquera.
– Celadores.
– ATS/DUE.
– Auxiliares sanitarios.
– Pintores.
Hombro y cintura escapular
– Usuarios de Pantallas de Visualización de Datos (PVD).
– Pintores.
– Servicio de limpieza.
– Conductores de vehículos.
– Trabajadores de la construcción y servicios.
– Peonaje.
– Personal que realiza movimientos repetidos.
– Personal manipulador de pesos.
– Fontanería y calefacción.
– Carpinteros.
– Mecánicos.
– Trabajadores que utilizan las manos por encima de la altura del
hombro.
– Archivos y almacenes.
– Trabajadores de la industria textil y confección.
Brazo y codo
– Mecánicos.
– Fontanería y calefacción.
– Personal que realiza movimientos repetidos.
– Carpinteros y ebanistas.
– Chapistas.
– Trabajadores de la construcción y servicios.
– Peonaje.
– Servicio de limpieza.
– Personal manipulador de pesos.
– Archivos y almacenes.
– Conductores de vehículos.
– Usuarios de Pantallas de Visualización de Datos (PVD).
– Deportistas profesionales.
– Montadores de piecerío.
– Industria conservera.
Antebrazo y muñeca
– Mecánicos.
– Fontanería y calefacción.
– Personal que realiza movimientos repetidos.
– Carpinteros y ebanistas.
– Chapistas.
– Peonaje.
– Servicio de limpieza.
– Usuarios de Pantallas de Visualización de Datos (PVD).
– Personal manipulador de pesos.
– Montadores de piecerío.
– Industria conservera.
– Pintores.
– Cadenas de montaje.
Mano y dedos
– Personal que realiza movimientos repetidos con las manos.
– Chapistas.
– Mecánicos.
– Pintores.
– Fontanería y calefacción.
– Trabajadores de la construcción y servicios.
– Peonaje.
– Servicio de limpieza.
– Personal manipulador de pesos en cadena.
– Archivos y almacenes.
– Conductores de vehículos.
– Usuarios de Pantallas de Visualización de Datos (PVD).
– Personal manipulador de pesos.
– Deportistas profesionales.
– Montadores de piecerío.
– Industria conservera.
– Personal de hostelería.
– Cocina.
Cadera y muslo
– Personal manipulador de pesos.
– Conductores de vehículos.
– Policías.
– Vigilantes.
– Personal militar.
– Personal sanitario.
– Facultativos y ayudantes técnicos.
– Personal auxiliar (clínico, celadores , administrativos).
– Comercio.
Rodilla
– Conductores de vehículos y maquinaria móvil.
– Montadores.
– Estructuristas.
– Pintores.
– Chapistas.
– Mecánicos.
– Electricistas.
– Personal militar.
– Policía.
– Vigilantes.
– Agricultores y ganaderos.
– Personal de mantenimiento.
– Trabajadores de la construcción.
– Deportistas profesionales.
– Descargadores.
– Personal que desplaza cargas a distancia.
Pierna, tobillo y pie
– Conductores de vehículos y maquinaria móvil.
– Montadores.
– Estructuristas.
– Personal militar.
– Policía.
– Vigilantes.
– Agricultores y ganaderos.
– Trabajo en terreno irregular.
– Carteros.
– Repartidores de mercancías.
– Personal de mantenimiento.
– Trabajadores de la construcción.
– Deportistas profesionales.
– Personal de hostelería.
– En general personas que permanecen muchas horas de pie o caminando.
– Descargadores.
– Personal que desplaza cargas a distancia.
Se incluye un glosario (ANEXO IV) en las que se describen algunas de
las pruebas más frecuentes en la exploración del aparato locomotor, de
gran interés para la correcta valoración de los síntomas.
La detección precoz de los síntomas es fundamental para evitar que el
problema rebase los límites de la acción funcional inadecuada que produce
la fatiga del tejido concreto y como consecuencia la enfermedad o
lesión.
La exploración clínica aporta más del 75% de los signos para la obtención
del diagnóstico. Esta exploración física debería ser específicamente
dirigida por la anamnesis y no por exploraciones «universales». Los pilares
que sustentan la exploración son
1. Inspección.
2. Palpación.
3. Percusión.
4. Movilidad activa y pasiva.
5. Signos clínicos.
6. Exploraciones complementarias.
• Inspección: en la columna, observar la actitud postural: cifosis, lordosis,
escoliosis, gibosidad costal, tortícolis. En extremidades, observar los
contornos articulares y ver si son normales o existen deformidades.
Anotar la presencia de atrofias, cicatrices y amputaciones. La existencia
de tumefacción, desviaciones de los dedos, etc.
• Se buscarán por palpación y/o percusión, aquellos puntos anatómicos
dolorosos.
• Exploración de la movilidad activa y pasiva de:
a. Hombros y cintura escapular
– abducción o separación,
– antepulsión o elevación,
– retropulsión o atrasar,
– adducción o aproximación,
– rotación interna y
– rotación externa.
b. Columna cervical, dorsal y lumbar
– flexión,
– extensión,
– rotación derecha,
– rotación izquierda,
– lateralidad derecha y
– lateralidad izquierda.
c. Codos
– flexión,
– extensión,
– pronosupinación.
d.Muñecas
– flexión dorsal,
– flexión palmar,
– inclinación radial,
– inclinación cubital y
– pronosupinación.