El síndrome de Hubris o la borrachera de poder

Las personas que lo padecen se caracterizan por el desprecio absoluto por los consejos de los que le rodean, exagerada confianza en sí mismos y alejamiento progresivo de la sociedad que los rodea.
Se tiene una sensación de super-ego que hace que el comportamiento quede alterado, que la visión de la realidad quede completamente distorsionada.
A veces estas personas con poder toman decisiones absurdas para todo el mundo, incluso para sus  más cercanos.

Inicialmente han llegado a la cumbre no por ser los mejores en su especialidad o profesión sino por otros valores como  el carisma personal, la suerte o la oportunidad del momento.

Al principio tiene dudas de su valía en el cargo, pero con el paso de los días, va viendo como las cosas empiezan a encajar, la gente le felicita por la calle, los compañeros le dan la razón en todo y sus decisiones son respetadas y obedecidas, aunque en un principio le pareciesen estupideces.

Constantemente  es reclamado por la gente y poderosos y su nivel económico y social mejora cada día, a cada momento crece su fama y su confianza en sí mismo. Llega un momento en que ésto se le va de las manos. Pronto ocurre un paso más, en el que ya no se le dice lo que hace bien, sino que menos mal que estaba allí para solucionarlo y es entonces cuando se entra en la idealización megalomaniaca, cuyos síntomas son la infalibilidad y el creerse insustituible. Y aquí es cuando sucumbe al síndrome Hubris. A partir de ahí te escuchan poco, hablan mucho y hasta se extrañan si les das una opinión que no coincide con su visión de las cosas. Solo quieren  escucharse a sí mismos.

En este paso es cuando comienzan a padecer lo que se llama "desarrollo paranoide", es decir que todo aquel que no esté de acuerdo con sus opiniones se convierte automáticamente en su enemigo personal... esto puede derivar en delirios paranoides o trastornos delirantes, que les lleva a pensar que todo el mundo está en su contra

Estando junto a los mandamases, las presiones y la responsabilidad que conlleva el poder( que además no es suyo sino de representación de una mayoría) termina afectando a la mente y eso lleva a que, por ejemplo, tomen decisiones por su cuenta y sin consultar porque creen que están siempre en lo cierto. La patología es tal que, además y frente a la evidencia, nunca reconocerán la equivocación.

 A partir de este punto entran en caída libre, se empieza a comportar como un Dios borracho de poder, cometiendo numerosas equivocaciones y locuras que le devuelve, en un tiempo más o menos corto, a la cruda realidad a través de su fracaso.

Sin nombrar a nadie, creo que todos conocemos algunos, que debido a sus decisiones incomprensibles, han debido sufrir o están sufriendo esta enfermedad psicológica.

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